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Lo que nos mata como hormigas, inseguridad vial I

Valle Sierras Chicas. Córdoba. Especial Tierra Libre Digital. Córdoba siempre se destaca, y de vez en cuando da la nota, ahora también con uno de los índices más altos de muertes en accidentes. Existen una confluencia de factores que ya veremos para que ocurran todos los días siniestros de distinta magnitud, pero hay algo que atraviesa todas aquellas causas, lo que yo denominaría el factor cultural o idiosincrasia de los argentinos en general que hace que tanto no se respete las normas de tránsito (hasta las más elementales) o la desaprensión por parte del gobierno para el mantenimiento de la infraestructura, el control de aquellas rutas concesionadas o de las obras ejecutadas por contratistas privados y la desorganización reinante en general.
Es lamentable que Córdoba esté entre las provincias con más accidentes de tránsito, así lo destacaba la prensa nacional en su momento cuando llevaba 95 muertes en 2 meses, hoy el número está en torno a los 140, porque hora a hora se incrementa la estadística. Y en esto hay una alta responsabilidad de la autoridad que no ha tenido una clara política al respecto, ni la policía provincial que además de desconocer mayormente las reglas de tránsito, las incumple innecesariamente muchas veces y los controles que hace son totalmente deficientes. Ya lo decíamos en torno a los puestos en la ruta para el operativo de la temporada estival, donde ni advirtiéndoles con tiempo respecto del estado de vehículos que venían en la ruta hacían nada y los dejaban pasar como si nada: lo único que hacían era pedir carnet de conducir y tarjeta verde. Una vez los colaboradores que una y otra vez ha elegido el gobernador De la Sota, han sido claramente incompetentes, desde Acastello como ministro, al actual titular de la cartera de Gobierno.
Y ni hablar de infraestructura, que este gobernador nos deja después de dos periodos, en pésimo estado la ruta 53 especialmente en el tramo Río Ceballos – Salsipuedes, que recordemos ya estaba incluído en el último presupuesto que dejó Mestre. Se esfumó el presupuesto y nunca en los ochos años siguientes se volvió a mencionar su conversión en una verdadera autovía (doble carril separado con banquinas asfaltadas) ni siquiera del recapado del viejo trazado. Por eso no extraña que Córdoba sea una de las provincias con menor inversión pública por habitante. Sin salirnos de nuestra zona, donde se ha hecho poco y nada en infraestructura en una década, tenemos que lamentar también el escaso avance en la ruta de El Cuadrado, única obra para resaltar por el momento, pero que ha recibido críticas y planteos por el impacto ambiental, como el de la Fundación Cedha. Pero esta administración ha elegido privilegiar ciertas regiones, con distintas inversiones, como ya lo mostráramos en el caso de Turismo con Calamuchita, también para esa región se han previsto algunas otras obras de infraestructura como el justo camino a La Cumbrecita y otras de remodelación de rutas. Tampoco se ha avanzado en reformar los trazados de rutas que atraviesan poblaciones, para encontrar una solución de fondo al problema del tráfico pesado y veloz en zonas urbanas, por eso aquel mal paliativo encontrado en su momento, como los lomos de burro, han causado a su vez distintos accidentes, por no estar todos bien hechos, muchos con una altura superior y formas inadecuadas (muy redondas y no aplanadas), en contra de muchas disposiciones técnicas, los intendentes defienden su “derecho” a poner lomadas, inclusive sobre rutas provinciales y nacionales y sin autorización (la versión online no incluye la infografía de la versión impresa de La Voz), así es que el 95 % de las lomadas en rutas son ilegales (tampoco en éste caso está la infografía).
Pero esto que sucede en nuestra provincia, es también muy común en el resto del país, por lo que no resulta extraño tampoco el record argentino en el continente y en el mundo: Argentina lidera el ranking de muertos en accidentes de tránsito en Sudamérica, y eso es bastante, (ya que la mayoría de esos otros países, son más bananeros que el nuestro, aunque paradójicamente en esto no). En una recorrida por 9 provincias encontró trazas antiguas y estrechas, asfalto roto o gastado, banquinas ocupadas o de tierra y cruces a nivel como los elementos más peligrosos que pueden provocar errores fatales en los conductores y que ha llevado a esta crisis en la seguridad vial, con casi 900 muertes en 3 meses, debido en gran medida a que el 75 % de las rutas del país está en mal estado.
De las distintas obras que continuamente se hacen en la ciudad para los distintos tendidos de servicios: agua, teléfonos, cable, etc. los contratistas de las empresas de servicio y del Estado eventualmente, también para la reparación y bacheo de calles, se realiza un trabajo de normalmente rompe y atraviesa las calzadas y luego se rellena tan livianamente sin realizar el tratamiento que requiere la base del asfaltado para su perdurabilidad, así es que por donde primero se deterioran las calles y rutas es por allí, ahora con lluvias de una semana quedó más en evidencia, y es fácil seguirle el rastro a las obras porque se distingue claramente la irregularidad del asfaltado y la distinta calidad y tipo de material que se utiliza (hay una gran variedad de asfaltos según el terreno, uso, etc.) además de miles de baches. Lo llamativo del caso, -y a mi me ha preocupado ver como desde las administraciones de todos los signos políticos hay un común denominador- desde el Estado no se ejerce el control necesario ni se vela correctamente por el cuidado de los bienes de todos y de la inversión que conlleva mantener la infraestructura, después de todo, las reparaciones que una y otra vez deben ejecutarse no la pagan ni las empresas de cable, de teléfonos o de agua, sino nosotros con los impuestos que salen de nuestros bolsillos. Aquí está igualmente presente aquel factor “cultural” que mencionaba inicialmente. Muestra de ésto también es el paradigmático caso de una calle en Villa Belgrano donde el nuevo asfaltado solo duró dos semanas.
Este criterio de cuidar por el buen uso de las erogaciones del erario público, es algo que se muestra ausente en general en todos los niveles del Estado y atraviesa nuestra sociedad y debería estar muy presente en las obras públicas.
Una obra un tanto cuestionable por cómo resultó después de todos los inconvenientes que generó y de lo que realmente se necesitaba, fue el “nudo vial” Caraffa que quien transita por allí puede ver que lo que realmente se necesitaba era algo distinto, un verdadero nudo vial, es así que aunque sea una obra nueva con criterios técnicos actuales, presenta algunas deficiencias (como irregularidad en los carriles, imposibilidad de consecución en los mismos y una cartelería muy inferior a la anterior, además de sectores críticos (la nota online no incluye una vistosa infografía como la versión impresa de La Voz). Otra obra en la que ya antes que se culmine es posible advertir algunas deficiencias en el nudo vial Cardeñosa, en el que el desnivel entre los tramos de cemento y la carpeta asfáltica y en ésta a su vez los pequeños desniveles en las uniones de cada uno de los carriles, además que justamente para ésta parte de las obras que ocasionaba tremendos embotellamientos, estuvo demorada un par de meses al menos sin que se hiciera ningún trabajo, de allí que no asombra que el nudo Cardeñosa, en su conjunto, lleve cuatro meses de retraso.
Pero más allá de obras que generan extensas demoras en el tráfico, ya es un problema generalizado el tránsito en la ciudad, y especialmente en las horas pico apenas se puede avanzar a paso de tractor, lo que habla de falta de vías preparadas para tantos autos, calles y avenidas demasiado estrechas para una ciudad con tantos habitantes y el parque automotor que ha crecido hasta convertirse la ciudad con mas cantidad de autos en relación a sus habitantes, lo que está directamente relacionado con la falta de alternativas de transporte público como subtes y trenes urbanos y suburbanos (como veremos más ampliamente en la próxima entrega) como así de la previa planificación urbana que no existió. Realmente circular en la ciudad es una prueba de fuego para los nervios. Las situaciones más caóticas se presentan en las zonas de mayor crecimiento comercial e inmobiliario, y hablan a las claras de las deficiencias en la planificación urbana: los corredores por los que entran y salen de la ciudad de Córdoba los habitantes de las localidades del noroeste del Gran Córdoba son por la explosión demográfica en las localidades de las Sierras Chicas los que necesitan más atención, como la avenida Monseñor Pablo Cabrera convertida en obrador de los locales de los corralones, o con vehículos que estacionados en sus tramos más angostos la convierten en una calle de un solo carril!. El municipio capitalino estima que cada día circulan unos 400 mil vehículos, más los provenientes del Gran Córdoba que podrían ser en torno a los 80 mil en su conjunto. Por ello también es necesario que exista planificación urbana a futuro, para realizar inversiones en infraestructura (autopistas, ensanches de calles y avenidas, viaductos, nudos viales, etc.) y para reordenar el tráfico de la ciudad, así es que se ha conformado una comisión con representantes de la Municipalidad, el ERSEP, la Dirección Provincial de Transporte, la FETAP y la CNRT para intentar generar soluciones a la recarga vehicular sobre las principales arterias de la ciudad. Las nuevas medidas a adoptarse incluirían el cambio de algunos recorridos y paradas del transporte interurbano de pasajeros. Vamos a ver a qué llega ésta comisión. Por todo esto además es lamentable que se hayan discontinuado las ciclovías, algunas se hayan levantado (como en el tramo del nudo vial Cardeñosa hasta Circunvalación) y otras ciclovías estén descuidadas. Representarían una genuina alternativa para las atestadas calles de la ciudad, especialmente si hubiera más gente que utilizara bicicletas y las que hay transitaran por las ciclovías y no por la calzada aún en los tramos en que existen. Es así que tanto en la zona industrial que va desde el aeropuerto hasta circunvalación o en la costanera, los ciclistas van por la calle y hasta por media calle. Creo que en éstos casos se debería considerarse como infracción, porque es un despropósito que la ciudad invierta en infraestructura destinada a ese fin y que los ciclistas no utilizándola ponen en riesgo sus vidas y las de otros ya que cometen toda clase de violaciones a las normas de tránsito, algunas muy graves como meterse de contramano, cruzar en rojo, girar repentinamente en “U” o cualquier maniobra por el estilo.
Sucede creo, aparte de esa deliberada acción de no respetar las normas, que en la gran mayoría de los casos no se las conocen tampoco; yo diría que todo lo contrario a lo que señala esta nota sobre que apenas el 12 % no conoce las reglas de tránsito. Y así como los ciclistas, tampoco las conocen ni respetan los peatones que están reprobados en educación vial. Según la ONG Luchemos por la Vida, los peatones representan el 44 por ciento del total de las víctimas de accidentes de tránsito en las grandes ciudades de la Argentina. En cambio, en países desarrollados, como Suecia, Holanda, Bélgica y Canadá, el porcentaje varía entre el 13 y el 18 por ciento.
Maneje en varios países, incluso en el que considero más parecido a la Argentina, por su gente, y por ciertas características, como cierta desorganización, como me parece que lo es Italia, pero igualmente la diferencia es abismal, se conduce mucho mejor que acá porque tengo la impresión que todo el mundo conoce muy bien las normas y las respeta. Recordemos cuáles son las obligaciones para el peatón.
Respecto de la conducta de los peatones, veamos un divertido clip educativo de muestra:


Este desconocimiento generalizado es tanto para las viejas normas como para alguna nueva que ya veremos; entre aquellas primeras -las de siempre- como la utilización del guiño en las rutas: debe ser usado para hacia la izquierda cuando se va a adelantar un auto y una vez que se lo traspasó usar hacia la derecha para incorporarse al carril nuevamente si fuera un ruta o para variar de carril si fuera autovía, autopista o avenida en ciudad. Esto que es básico, no lo practica casi nadie aquí o lo hace mal (algunas veces queriendo indicar al que esta detrás que pase cuando el otro debería interpretar que está por adelantar), genera equívocos muchas veces fatales simplemente por esa confusión por el uso el uso del guiño en las rutas. Esta razón es la que parece haber inspirado a un cordobés que inventó un aparato para evitar el equívoco. Entre aquellas nuevas reglas que se incorporan (para Córdoba Capital) es la prohibición para menores de 6 años que no podrán ser llevados en moto, que comienza a regir ahora en abril. Pero son tan exiguas las multas que puedo atreverme a vaticinar que será una norma más a ser ignorada por tantos. Tantos que se arrojan a las calles y rutas hasta con varios niños encima en pequeños ciclomotores que se cruzan de carril sin ninguna seña o luz de giro, se meten de contramano o haciendo zigzag por pozos –en el mejor de los casos- o por estar escribiendo mensajes de texto en el celular!. Parece de locos, pero no lo es, es algo frecuente.
Queda mucho por repasar de éste tema: exámenes de conducir, carnets o licencias para manejar, controles, ITV, el factor del alcohol, los accidentes, colectivos y camiones, nueva legislación para tránsito, etc., que tendremos dos extensas entregas más de ésta serie.
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