Por Manuel Frascaroli.
En un caso de asalto y secuestro "express"
como ocurrió también por esos días,
es el hecho que me toco protagonizar el año 2005 a poco de regresar al
país. En mi caso, tras ser abordado por sorpresa, proceden a
secuestrarme y a desarmar el auto, también por la zona norte de la
ciudad, y gracias a que tenía 2 celulares (porque había comprado uno que
al final no tenia señal nunca y por aquello del contrato a un año sin
poder deshacerme de él) pude llamar a la policía desde el baúl del auto.
Pero tuve que hacerlo unas 10 o 12 veces porque las muy ineficientes y
mal capacitadas operadoras del 101
me cortaban cuando tenía que hacer una pausa para evitar que me
escucharan o después, en contra de lo que establecen las normas
internacionales para rescate de secuestros, me llamaban a mi celular
desde la Policía. Finalmente y después de repetir una y otra vez mis
datos, los del auto y de los sujetos que actuaban a cara descubierta,
finalmente parece que se deciden poner en marcha. Mi desesperación por
la demora era mayúscula, porque los sujetos mientras desarmaban el auto
conmigo dentro,
discutían entre ellos sobre cómo y dónde matarme y
tirar el cadaver, si o con los restos del auto o no, incendiar la
carcasa (en la cual estaba inserto) y detalles espeluznantantes como
esos.
Al parecer y después de ver algunos moviles rondando por la
zona, los delincuentes interrumpen el desarme del coche y cambian de
planes, deciden abandonarme en un descampado cercano a una villa, que
está casi en frente al
precinto 17 (Av Juan B Justo y Av. Japón),
no obstante pasaba el tiempo y la Policía no me encontraba y tuve que
romper de a poco parte de las luces del baúl para ver a través del hueco
y así guiar a los policías según lo que veía, y cuando arribaron no
procedieron a hacer nada como rastrillar todo el perímetro, porque
debían estar cerca o en x¡camino a su guarida, ni hicieron nada por
rescatar todo lo robado, que eran nada más y nada menos que todas mis
herramientas de trabajo (2 notebooks, cámaras, ,etc -el baúl estaba
repleto-). Ahí nomás se suspendió el tardío operativo y no remolcaron el
auto para que lo "procesen" en busca de huellas. El auto terminó
manejado por un agente hasta la siguiente dependencia policial
contaminándolo con las suyas por ejemplo.
Estuve
primero esperando en el precinto 17, dos o tres horas sin tener
respuesta del personal a cargo, sin facilitarme tampoco un teléfono, ni
contar los números usuales para estos casos (como los de las tarjetas,
etc.), con el teléfono publico descompuesto y viendo que el tiempo
pasaba y ellos sin hacer ningún procedimiento, así como se rehusaron a
tomarme la denuncia, les llevó todo ese tiempo determinar que debía
radicarla en la comisaría del área donde comenzó el hecho. Así que
posteriormente tengo que trasladarme por mis propios medios a la sec. 1º
para radicar allí la denuncia, (resalto otro desconocimiento de cómo
proceder: tardaron todas esas horas antes mis insistentes pedidos,
porque el hecho se había originado en el centro, donde estoy otras
tantas horas esperando, y luego tener que dirigirme a las dependencias
de la
Policía Judicial donde, asado de por medio del personal, estuve unas cuantas horas más aguardandando a que se dignaran a cumplir con su labor. En total unas
9 horas para hacer la denuncia
fornal, aunque hayan intervenido y mal un conjunto de personal
policial, por ejemplo no quedó registro de las llamadas al 101 asociadas
al hecho, ni del personal que desde la Central de la Policía me
llamaba, o del personal que comandó y participó del operativo, ni
qué oficial ordenó no hacer búsqueda y rastrillaje. Todo un conjunto de
malas prácticas puesto al servicio de encubrirse entre ellos, modo usual
que pone en evidencia la
nula profesionalización, la falta de
estándares de buenos procedimientos y hasta la comisión de delitos por
el mal cumplimiento de un funcionario público.
No quedando allí la cuestión me puse en contacto con el
fiscal del distritito 1 turno 5 (Ab.
Tomas Casas)
y el ayudante del fiscal en el precinto1 (M.Pueyrredon) en distintas
oportunidades y aporté en dos ocasiones más datos sobre los sujetos, ya
que conociendo las técnicas de investigación periodística, hice la mía
propia para tratar de dar con el paradero de uno de ellos, y el posible
lugar donde desarmaban el coche y se hacían como regalo extra con mis
pertenencias más valiosas, entre ellas, una notebook nueva y única por
su marca, origen y características, y por tanto muy fácil de
identificar. La otra -más vieja pero paradojicamente más importante- por
su modelo no había ya en Europa el tipo de placa madre, que sí
conseguía todavía en la Argentina y porque entre toda esa información
invalorable que contenía el disco duro: estaba mi auténtica tesis
doctoral de 700 páginas, (que me había comprometido en enviar copia al
prof. Rosental Calmon Alvez, director del Knight Center de la
Universidad de Texas, entre otros). Así como una investigación
periodística que me había llevado muchísimo tiempo y esfuerzo en
realizar y a la que estaba pronto a concluir sobre un caso concreto de
violación de derechos humanos, apropiación de bebés y falsa identidad,
durante los años previos a la dictadura por parte de las FFAA y la
triple A en contra de una militante montonera relacionada con el
copamiento de Villa María.
En la nueva notebook tenía la versión que había logrado reconstruír en
20 días sin dormir, a fuerza de un sacrificio sobrehumano y a grandes
ingestas de un conocido energizante austríaco, pero ya fue de la mitad
de páginas y saltándome capítulos enteros, eran épocas del diskette aún y
apenas unos pocos archivos de respaldo. Aquí pueden ver una referencia
como resultó, así como acceder a mi
LinkedIn. Pero tal fue la bronca y el dolor
que jamás volví a publicar sobre el tema, aunque me anticipara en un capítulo
central a tópicos que se debatirían practicamente una década después
como los modelo de negocio para la prensa, (muros de pago, fremium,
etc.).
También se hicieron con mi maletín, agenda periodística de
muchos años de profesión (en verdad, comencé a los 18) y el tarjetero
que contenía varias perlas doradas: (entre ellas hasta de la mismísima Cristina), oportunidad en la que la conocí y hablé apenas con ella, en una presentación en la
 |
Juan Luis Cebrián - click para ampliar |
Casa de las Américas, en Madrid,
donde estaba buena parte del establishment ibérico, destacándose en
primera fila uno de los hombres más poderosos de la España
posfranquista, sino el que más: Jesús de Polanco, CEO del Grupo Prisa,
acompañado por Juan Luis Cebrián (El País) y actual ocupante del cargo. (ver foto), cuando aún era senadora y eran otras las relaciones entre la Argentina y España, y tuve la oportunidad
de hablar unos breves minutos con ella y así frontal, me inquirió:
"y... que vas a hacer cuando ternines tu doctorado, te volvés a la
Argentina o te quedás acá?" y entonces le contestesté algo así, a pesar
de las puertas que se me abrieron en España (y tener familiares en distintos países tanto por lado materno como paterno), el hecho de ser el único ciudadano argentino en hacer esta especialidad pretendía
volver al país y hacer mi aporte o devolución por haber tenido la
oportunidad de acceder a una educación superior, pública y gratuita.
Miró a su secretario privado y me hizo dar su tarjeta (que jamás tuve
oportunidad de utilizar -como fuente periodística). Debo aclarar que como periodista profesional que soy desde temprana edad aprendí a distinguir muy claramente entre lo que es una fuente periodistica de cualquier otra cosa, de hecho jamás trabajé ni para su gobierno ni los medios más cercanos.
Hoy estoy
cumpliendo mi "promesa" conmigo mismo al revelar esto y por ser considerado un RRHH de alto nivel,
formo parte del programa "Mas Valor" del
Conicet para hacer transferencia
de conocimientos al sector privado
principalmente.
No es un dato menor que la
Universidad Complutense de Madrid, es la
universidad española mejor rankeada en el listado de las primeras 500
universidades del mundo, sobre el puesto 100, en tanto que sólo una
universidad argentina logra entrar "por los pelos" y no es ninguna
privada: es la UBA, pero casi al final.
Volviendo al hecho,
también se hicieron con un carpetón con todos los certificados de
cursos, congresos, simposios internacionales, etc...porque ese día venía
al service informático, a inscribirme en un concurso de la ECI-
UNC_Ar, y "festejar" mi cumpleaños con amigos.
Como
si fuera poco ahí a los pocos días, por un gravísimo incidente
informático en el hosting -incluyendo sus back ups-, caía el "portal" de
Tierra Libre Digital y del Observatorio de la Sociedad de la
Información de la República Argentina, publicación académica con
numerosos papers. La
Web Back Machine apenas muestra algunos registros aleatorios.
Después
de 3 o 4 meses se comunica el cabo Carlos Gonzalez del precinto 1
diciéndome que había encontrado mi denuncia y si podía poner a
disposición de ellos mi coche para ir a hacer el reconocimiento del
lugar, averiguaciones y demás, cosa que hice y personalmente guié al
suboficial incluso hasta el domicilio posible de uno de los sujetos
(coincidente con lo que alcance a ver desde el baúl) y tras distintas
comunicaciones mías, nunca obtuve ningún resultado. El fiscal, otro que
se merecería un jury de enjuiciamiento, nunca ordenó ningún allanamiento
ni procedimiento y le restó importancia, como la Policía en si misma,
que sin medios y sin interés por realizar su labor, dejaron que fuera un
caso más en el que hubo suerte y me salvé de que me mataran por una
cuestión de azar simplemente.

La
clara ineficiencia policial y judicial, vista en este caso como en
otros, tiene por un lado un componente de profesionalización y formación
del personal, y por otro algunos factores de índole socio-cultural por
cuanto es una característica que un número importante de estos este dado
a la vagancia, la apatía y a las pocas ganas de trabajar. Por otra
parte también influyen las carencias de elementos de trabajo, como la
ausencia de toda tecnología, para estos casos de secuestros sería
indispensable que se contara con la posibilidad de rastrear el celular
(que tenga sistema GRPS) como el mío, y poder localizarme mientras
estaba secuestrado y vivo, esa tecnología que no es cara ya, el gobierno provincial tal vez podría haberla adquirido, invirtiendo el 0,00000001 de lo que gasta en
propaganda política comprada en forma directa, o bien que el mismo
Estado cordobés desarrollara esa herramienta tecnológica junto a la
industria del software local. Como también en dotar a la Policía
Judicial de todos los elementos necesarios para poder actuar, desde
vehículos a laboratorios en condiciones y del personal necesario y
verdaderamente capacitado y "seleccionado". Y un detalle no menor: con
ganas de trabajar, por eso la referencia la serie CSI, en la que no solo
deja ver tecnología puesta al servicio de la seguridad, si no donde
contrasta claramente es la voluntad, el ingenio y hasta las mañas a las
que recurren por ser eficientes "servidores públicos", concepto
desconocido por estas pampas.
En mis numerosas visitas al precinto
1 de la ciudad (tal vez el más importante por ser el del centro), a la
Central de policía, a la policía Judicial, a la Fiscalía, etc., podía
ver como para hacer cada una de las ampliaciones de la denuncia en la
que aportaba datos, el expediente se encontraba mayormente traspapelado y
las pocas computadoras existentes eran usadas como simples maquinas de
escribir, ya que solo se usaban para tipiar e imprimir, pero no para
guardar y relacionar la información y los archivos. Así cada vez había
que tipiar todo una y otra vez y no era posible establecer relaciones o
acceder a bases de datos mas complejas por ejemplo. Y esto pone en
evidencia la
falta de una política de estado para el desarrollo de la Sociedad de la Información para Córdoba,
por más que en su momento prometió duplicar el modelo de desarrollo
irlandés, o caso ya nadie recuerda su promocionado viaje con toda su
comitiva y un "selecto" grupo de periodistas permeables a la
manipulación política que más dados a la ética y a las buenas prácticas
deontológicas, pero FOPEA, el Cispren o instituciones o universidades
públicas o privadas eluden referirse al tema.
La serie CSI,
(ficción basada en hechos reales reconstruidos, emitida en su momento
por Canal 10 SRT -canal abierto-, Sony, AXN y finalmente TNT Series) muestra la antítesis de la Policía de
Córdoba, que mas que parecerse a una de una país civilizado o de primer
mundo, se encuentra muy pero muy cercana a una de Africa por la falta de
medios, de personal capacitado y por el comportamiento de estos.

En
estos últimos años en que el poder político ha como intercambiado
fichas y los ministros de seguridad han pasado sin asumir ninguna
responsabilidad, como tampoco el poder político que jamás supo ponerle el cascabel al gato, no han sentido
siquiera el peso del deber por esto, y creo que cierta cuota de
responsabilidad en esto último la tienen también los medios y cierta
prensa en particular, en que quedándose solo en el hecho anecdótico, no
contextualiza ni interpreta o investiga, cuanto de estos hechos
repetidamente ocurren, quién tiene la obligación de comparecer por el
cumplimiento de sus funciones y cargos, y quien tiene la obligación
última de responder por todos sus colaboradores y políticas
implementadas en el territorio cordobés.
Un fiscal incompetente, a
quien me gustaría promover una denuncia por incumplimiento de sus
deberes, pero creo que debería también hacerlo hacia cada uno de los
policías, ayudantes de fiscal, fiscal, ministros y hasta quien corresponda, porque
nadie actuó en su momento, nadie actúa ahora y nadie actuará. Hasta
cuando?.
Al día siguiente fue tema de discusión hasta en la
Legislatura porque le día la "exclusiva" tempranito a un colega de la
radio en la que sabía iba a generar impacto, pero como otros luego se "olvidaron" de mi trayectoria en los medios provinciales más destacados en su momento como el hecho de ser un periodista independiente, muy independiente y emprendedor. De hecho jamás recibí pauta oficial ni del Estado Nacional y sus entes descentralizados ni del Gobierno provincial con sus respectivas empresas ni entes autártiquicos tampoco.
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