Valle Sierras Chicas. Córdoba. Especial Tierra Libre Digital. Luego de que el invierno pasado sufriéramos una primera crisis energética, todo indica que es apenas el adelanto del primer capítulo que lejos de cerrarse, está por continuar en unos 60 días cuando de la mano del calor y los aires acondicionados vuelva a manifestarse con toda crudeza, una vez que hayan pasado las elecciones, claro está.
Retomando la serie que iniciáramos con un
primer artículo donde abordábamos el problema energético en relación al “factor tecnológico”, tanto por el lado de la energía nuclear como por las energías alternativas sobre todo. Vale la pena
revisarlo. En tiempos de campaña, éste y otros grandes temas están muy ausentes.
En un país donde la previsión y la planificación están prácticamente ausentes en casi todo, tarde o temprano se termina pagando un precio demasiado caro. Y esto se ve en este tema, en otros como el perfil de país para insertarse en ésta fase del capitalismo del siglo XXI donde la I+D (investigación y desarrollo) y la Sociedad de la Información son cruciales incluso en éste tema. Sería extenso ahondar ese camino pero tengamos en mente la opinión de
un especialista que opina del país y la ciencia.
Pero para el gobierno que buscó minimizar su incidencia en la opinión pública sostuvo que “
sólo es un problema coyuntural” de última, porque desde el primer momento la estrategia era negar su existencia y hasta el mismísimo presidente cuando se refirió tardiamente al tema hizo lo propio: “
Kirchner negó la crisis energética” y luego volvió:
“Si se apaga una lamparita es crisis energética”. Para el propio ministro del área, Julio De Vido,
los problemas de gas y de luz son mínimos, aún cuando se había hecho sentir en el aparato productivo. El “plan” si lo hubo, fue que los cortes fueran a las industrias y en todo caso a los usuarios del interior como en el caso del GNC que estuvo cortado mucho más del doble en Córdoba que en Buenos Aires. Y como destacaba La Voz del Interior, por el costo político, el Gobierno buscó evitar un plan de ahorro impuesto a los consumidores residenciales, pero las consecuencias serían que
la falta de energía seguirá, además de otros efectos no deseados: salarios más chicos, aumentos en alimentos e inversiones en riesgo. Mientras desde la oposición apenas se hacía una
crítica a un contrato de petróleo, tema del que también habla Solanas en la entrevista de tv que se incluye más adelante.

Y como en otras cuestiones como con las mediciones del INDEC, el gobierno actúa de forma homogénea, niega la realidad, niega todo por las dudas primero, después se verá. El actual ministro de Economía siguió en la línea, apenas suplantó a la renunciada Miceli, dijo que
la falta de energía no preocupa.
Pero justamente en los números del país, se nota de la existencia de la crisis, y aunque tampoco preocupe la sangría que supone al presupuesto nacional, el problema energético se convirtió en una aspiradora de fondos públicos y
ya representa algo más de la mitad del superavit fiscal anual. La improvisación se paga caro. Y se pone en evidencia que
por falta de previsión, el país tuvo que comprar energía hasta 1.400% más cara, y así es que, como otra prueba que se salió de toda previsión,
se gastó en subsidios en cuatro meses lo presupuestado para todo el año. Y seguía incrementándose las erogaciones al ritmo del frío, así mientras que solo en el mes de julio,
la suba del 25 % en el gasto público fue debido a los subsidios al sector privado y en ése mismo mes
ya habían escalado a $ 2.360 millones, y subirían más. Apenas unos días antes se calculaba que
la crisis le costará al Estado no menos de $ 4.000 millones, pero poco después desde el propio Ministerio de Economía reconocía que
la crisis energética costará 12.000 millones de pesos, estimativamente, o sea que posiblemente sea más todavía.
En tanto hay
fuerte crecimiento de la importación de energía y además con el aditamento de una gran diferencia de precios porque
importar de Brasil saldrá el triple, en momentos en que
aumentó sus envíos de energía al país el gigante vecino y ese
incremento ascenderá en un 75%.
Pero de fondo, la cuestión es el modelo energético y de tipo de gestión, por eso resulta por demás reveladora la entrevista que le realiza Nelson Castro a Pino Solanas en TN, especialmente interesante a partir del minuto 2. Ya que la enajenación de los recursos de todos (sean los energéticos o del espacio radioeléctrico) regalando concesiones del Estado a los mismos que el gobierno de Carlos Menem benefició no es algo que se tenga presente ni se escuche todos los días, entre otros datos y perlitas que aporta el cineasta.